En un día normal me llegan entre quince y veinte noticias sobre China en español (sin contar a los blogs ni las imnumerables noticias en inglés). Se puede leer el flujo de noticias en el feed que puse público hace unos meses y que llamé noticias sobre China, que está enlazado desde una caja abajo a la izquierda. Ayer, miércoles diecicho cuento 17 noticias. Es un gran avance respecto a hace unos años y hay que felicitar a los periodistas por ello, pues no es fácil trabajar en China.
Espero no escribir más entradas de este tipo en los próximos meses, me gustaría centrarme en lo bonito que es el sol en primavera, en lo bellas que son las mujeres de pago a la luz de los KTVs de mi barrio y, como no, en grabar algunos podcasts con mucha música. Pero antes tenía que hablar de los "peticionistas" de los que podéis ver una foto arriba.
El tema, como casi siempre, es complejo. Yo no quería hablar de ello, a pesar de que llevaba dándole vueltas varios días. Pero hoy, al ver una noticia en Internet tratando sobre el tema titulada China adopta "medidas brutales" para silenciar a los peticionarios pues no he podido contenerme y he querido poner algunos enlaces y traducciones. Antes de seguir adelante felicitar a los autores del artículo por las comillas del titular y por la forma magnífica en la que está redactado, de forma aparentemente neutral y como dando a entender que es una ONG que denuncia cosas malas de China (una vez más) en las que el malvado gobierno adopta "medidas brutales". Un ejemplo de como deben usarse las comillas para dotar de supuesta objetividad a una noticia, ejemplo a ser estudiado en las facultades de periodismo patrias.
En teoría el sistema funciona así: cuando algún ciudadano chino considera que ha sido tratado injustamente en su pueblo y agota todas las vías legales, puede ir a Beijing y presentar su caso a las autoridades nacionales, para ver si se puede solucionar. Así, en un alarde de justicia, uno siempre puede ser escuchado y probablemente la injusticia (que en muchos casos alude a casos de corrupción en gobiernos locales) se corregirá.
La cosa reza tal que así (traducido del Financial Times, en un durísimo artículo de investigación titulado Punished Supplicants y que recomiendo):
... El sistema de peticiones en China tiene su origen en la dinastía Zhou, hace 3000 años. Está basado en la tradición de Confucio que idealiza un sistema autoritario pero un gobernante benevolente que se preocupa de que los intereses de sus súdbitos estén por encima de los de los funcionarios corruptos. Después de la revolución republicana de 1911 las peticiones fueron abolidas. El comunismo las restauró poco después de 1949.
Los expertos dicen que el sistema de peticiones permanece prácticamente inalterado desde los tiempos de la dinastía Ming hace 500 años, cuando en el gobierno del país se empezó a tomar en cuenta el número de peticiones que llegaban a la capital desde las diferentes provincias.
En el 2004 se hizo un estudio, llevado a cabo por la Academia China de Ciencias Sociales (institución gubernamental china) y cuyos resultados fueron los siguientes:
● El 50.4% de la gente afirmó que habían sido detenidos al ir a entregar su petición;
● El 53.6% dijo que habían sido apaleados por los oficiales de turno;
● El 94.6% de los encuestados en su primer día en Beijing pensaba que entregar su petición serviría para algo y que el gobierno central admitiría sus peticiones. Después de siete días en Beijing sólo el 39.3% seguía pensando lo mismo;
● Sólo el 1.8% pensaba en su primer día que el gobierno central se vengaría de ellos por entregar su petición, para el día séptimo esta cifra era del 60.7%...
Pero bueno, claro, se trata del Financial Times (gente extranjera que dice mentiras sobre China). El día 8 de Diciembre, en el periódico de las noticias de Beijing (estatal) aparecía la portada que pongo abajo:
La noticia denunciaba (con mucho valor) el caso de la gente que era recluida en clínicas mentales en Shangdong por ir a Beijing a elevar su petición al gobierno central. El artículo, con fotos incluidas, trajo mucho revuelo en ciertos círculos del páis, principalmente en Internet.
Siguiendo con los medios chinos sobre el tema, gracias al profesor en EastSouthWestNorth se puede leer la historia en inglés de un periodista que va a visitar a la familia de Chen Guangchen, que se encuentra encarcelado por denunciar casos de aborto a la fuerza y que fue a realizar su petición dos ocasiones y consiguió cambiar las cosas en ambas ocasiones. La historia original de la visita a la familia de Chen Guangchen y la reacción del gobierno local se puede leer en chino en el blog del periodista.
O sea, que si tenéis algún conocido que es objeto de algún tratamiento brutal (entre comillas), o sufre alguna de las injusticias que se cometen en China (y en otros lugares) a diario, que se vaya haciendo a la idea de que ir a Beijing a protestar lo puede meter en otra serie de problemas, que aunque lo conviertan en personaje de algunas líneas de sitios de tres al cuarto harán de su vida un sitio inhóspito en su propio país, y sus penalidades serán tildadas de tratamientos brutales entrecomillados por algún que otro medio o agencia de prensa española.
|